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Nuestra eficiencia se refleja

en la realización de las operaciones de manera rápida y al otorgar el mayor beneficio a todos los involucrados en las mismas.

Nuestros asesores se encuentran altamente capacitados para realizar actuaciones profesionales

y actualizar nuestras propiedades conforme a la oferta - demanda.

Guia para comprar una casa

Pasos que se deben

seguir a la hora de pedir una hipoteca

Guia para comprar una casa

La adquisición de una vivienda es, seguramente, una de las operaciones económicas más importantes a las que deberás hacer frente en tu vida, ya que suele implicar la contratación de un préstamo a largo plazo y de elevado importe. Llega el momento de pedir una hipoteca y es normal que te asalten las dudas sobre cómo y dónde hacerlo y sobre cómo conseguir la mejor financiación. No te preocupes. Se trata de que sigas unos sencillos pasos y de que valores los distintos elementos que te ofrece cada hipoteca para elegir la más acorde a tus características.


Cómo pedir una hipoteca

  1. Haz cuentas y calcula el dinero que necesitas para formalizar la operación, teniendo en cuenta que las entidades bancarias suelen prestar hasta un 80% del valor de tasación de la vivienda.
  2. Calcula la cuota mensual que podrías pagar, de modo que puedas hacer frente al gasto sin que suponga la mayor parte de tus ingresos.
  3. Analiza y elige la opción que más se adapte a tus circunstancias personales en cuanto al tipo de interés (que puede ser fijo, variable o mixto) y el porcentaje sobre el importe total que conlleva.
  4. Calcula el plazo de amortización en el que podrás devolver el dinero, teniendo en cuenta tu situación económica actual y cómo podría cambiar en un futuro próximo.
  5. Estudia los productos asociados al préstamo hipotecario (como el seguro de vida o de hogar) ofrecidos por el banco con el que quieres contratar la hipoteca, ya que su contratación a menudo resulta en un tipo de interés más atractivo.


¿Cuánto dinero necesitas?


Lo primero que tienes que hacer antes de pedir una hipoteca son cuentas. Calcula cuánto dinero necesitas. Recuerda que las entidades, en general, suelen prestar hasta un 80% del valor de tasación de la vivienda. Deberás de tener ahorrado el resto del capital y algo más para hacer frente a los gastos derivados de la formalización de la hipoteca y de la operación de compraventa que corren por tu cuenta.


Una cuota mensual que no se coma la mayor

parte de tus ingresos


Además, en el momento de pedir una hipoteca, la entidad analizará tu caso. Los ingresos son uno de los elementos que tienen en cuenta y que influyen en la concesión o no del préstamo (incluso en las condiciones de la misma). Si la cuota mensual que te sale a pagar supera un tercio del total de tus ingresos (límite recomendado por el Banco de España) es muy probable que la entidad te ponga problemas. Otro punto que influye a la hora de solicitar una hipoteca son los gastos de cuotas de otros préstamos que se tengan en ese momento para realizar el cálculo.


Tus características personales y económicas son las que van a determinar la mejor financiación a tu alcance. Sin embargo, a la hora de pedir una hipoteca sí que hay algunas cuestiones que deberás analizar, de cara a decantarte por el producto que más se adapte a tus características. Uno de esos elementos fundamentales, el que, además, hace más o menos atractiva la hipoteca, es el interés. No solo tendrás que elegir el más competitivo, también deberás decidir entre un tipo fijo, variable o mixto.


Estudia qué plazo de amortización

es el más adecuado a tus características

​​​​​​​​​​​​​​Otra de las cuestiones que tienes que estudiar en el momento de pedir una hipoteca es el plazo de amortización, es decir, en cuanto tiempo devolverás el dinero. En este tipo de operaciones, el periodo de vencimiento es más dilatado que en otros préstamos (la mayoría, entre 20 y 30 años), para que la cuota que pagues sea asumible. Para calcular el plazo más adecuado, tendrás que tener en cuenta tus ingresos actuales, pero también los futuros (ya que, si tienes una hipoteca variable, la mensualidad puede subir).



Ojo con los productos asociados


Cuando vayas a pedir una hipoteca, otro de los puntos que debes tener en cuenta son los productos y servicios asociados que pueden hacer que mantengas un mejor tipo de interés. Y es que, en muchas ocasiones, un tipo de interés bajo va acompañado de la contratación de productos y servicios (seguro de hogar, seguro de vidas, domiciliación de recibos o uso de tarjetas). Estudia bien todos estos detalles, incluidas las comisiones.


Si tienes en cuenta todos estos detalles y sigues estos pasos, seguro que tendrás más claro lo que necesitas y pedir una hipoteca te resultará menos complicado.

La adquisición de una vivienda es, seguramente, una de las operaciones económicas más importantes a las que deberás hacer frente en tu vida, ya que suele implicar la contratación de un préstamo a largo plazo y de elevado importe. Llega el momento de pedir una hipoteca y es normal que te asalten las dudas sobre cómo y dónde hacerlo y sobre cómo conseguir la mejor financiación. No te preocupes. Se trata de que sigas unos sencillos pasos y de que valores los distintos elementos que te ofrece cada hipoteca para elegir la más acorde a tus características.


Cómo pedir una hipoteca

  1. Haz cuentas y calcula el dinero que necesitas para formalizar la operación, teniendo en cuenta que las entidades bancarias suelen prestar hasta un 80% del valor de tasación de la vivienda.
  2. Calcula la cuota mensual que podrías pagar, de modo que puedas hacer frente al gasto sin que suponga la mayor parte de tus ingresos.
  3. Analiza y elige la opción que más se adapte a tus circunstancias personales en cuanto al tipo de interés (que puede ser fijo, variable o mixto) y el porcentaje sobre el importe total que conlleva.
  4. Calcula el plazo de amortización en el que podrás devolver el dinero, teniendo en cuenta tu situación económica actual y cómo podría cambiar en un futuro próximo.
  5. Estudia los productos asociados al préstamo hipotecario (como el seguro de vida o de hogar) ofrecidos por el banco con el que quieres contratar la hipoteca, ya que su contratación a menudo resulta en un tipo de interés más atractivo.


¿Cuánto dinero necesitas?


Lo primero que tienes que hacer antes de pedir una hipoteca son cuentas. Calcula cuánto dinero necesitas. Recuerda que las entidades, en general, suelen prestar hasta un 80% del valor de tasación de la vivienda. Deberás de tener ahorrado el resto del capital y algo más para hacer frente a los gastos derivados de la formalización de la hipoteca y de la operación de compraventa que corren por tu cuenta.


Una cuota mensual que

no se coma la mayor

parte de tus ingresos


Además, en el momento de pedir una hipoteca, la entidad analizará tu caso. Los ingresos son uno de los elementos que tienen en cuenta y que influyen en la concesión o no del préstamo (incluso en las condiciones de la misma). Si la cuota mensual que te sale a pagar supera un tercio del total de tus ingresos (límite recomendado por el Banco de España) es muy probable que la entidad te ponga problemas. Otro punto que influye a la hora de solicitar una hipoteca son los gastos de cuotas de otros préstamos que se tengan en ese momento para realizar el cálculo.


Tus características personales y económicas son las que van a determinar la mejor financiación a tu alcance. Sin embargo, a la hora de pedir una hipoteca sí que hay algunas cuestiones que deberás analizar, de cara a decantarte por el producto que más se adapte a tus características. Uno de esos elementos fundamentales, el que, además, hace más o menos atractiva la hipoteca, es el interés. No solo tendrás que elegir el más competitivo, también deberás decidir entre un tipo fijo, variable o mixto.


Estudia qué plazo de amortización

es el más adecuado a tus características

​​​​​​​​​​​​​​Otra de las cuestiones que tienes que estudiar en el momento de pedir una hipoteca es el plazo de amortización, es decir, en cuanto tiempo devolverás el dinero. En este tipo de operaciones, el periodo de vencimiento es más dilatado que en otros préstamos (la mayoría, entre 20 y 30 años), para que la cuota que pagues sea asumible. Para calcular el plazo más adecuado, tendrás que tener en cuenta tus ingresos actuales, pero también los futuros (ya que, si tienes una hipoteca variable, la mensualidad puede subir).



Ojo con los

productos asociados


Cuando vayas a pedir una hipoteca, otro de los puntos que debes tener en cuenta son los productos y servicios asociados que pueden hacer que mantengas un mejor tipo de interés. Y es que, en muchas ocasiones, un tipo de interés bajo va acompañado de la contratación de productos y servicios (seguro de hogar, seguro de vidas, domiciliación de recibos o uso de tarjetas). Estudia bien todos estos detalles, incluidas las comisiones.


Si tienes en cuenta todos estos detalles y sigues estos pasos, seguro que tendrás más claro lo que necesitas y pedir una hipoteca te resultará menos complicado.

La adquisición de una vivienda es, seguramente, una de las operaciones económicas más importantes a las que deberás hacer frente en tu vida, ya que suele implicar la contratación de un préstamo a largo plazo y de elevado importe. Llega el momento de pedir una hipoteca y es normal que te asalten las dudas sobre cómo y dónde hacerlo y sobre cómo conseguir la mejor financiación. No te preocupes. Se trata de que sigas unos sencillos pasos y de que valores los distintos elementos que te ofrece cada hipoteca para elegir la más acorde a tus características.


Cómo pedir una hipoteca

  1. Haz cuentas y calcula el dinero que necesitas para formalizar la operación, teniendo en cuenta que las entidades bancarias suelen prestar hasta un 80% del valor de tasación de la vivienda.
  2. Calcula la cuota mensual que podrías pagar, de modo que puedas hacer frente al gasto sin que suponga la mayor parte de tus ingresos.
  3. Analiza y elige la opción que más se adapte a tus circunstancias personales en cuanto al tipo de interés (que puede ser fijo, variable o mixto) y el porcentaje sobre el importe total que conlleva.
  4. Calcula el plazo de amortización en el que podrás devolver el dinero, teniendo en cuenta tu situación económica actual y cómo podría cambiar en un futuro próximo.
  5. Estudia los productos asociados al préstamo hipotecario (como el seguro de vida o de hogar) ofrecidos por el banco con el que quieres contratar la hipoteca, ya que su contratación a menudo resulta en un tipo de interés más atractivo.


¿Cuánto dinero necesitas?


Lo primero que tienes que hacer antes de pedir una hipoteca son cuentas. Calcula cuánto dinero necesitas. Recuerda que las entidades, en general, suelen prestar hasta un 80% del valor de tasación de la vivienda. Deberás de tener ahorrado el resto del capital y algo más para hacer frente a los gastos derivados de la formalización de la hipoteca y de la operación de compraventa que corren por tu cuenta.



Una cuota mensual que no se coma la mayor parte de tus ingresos


Además, en el momento de pedir una hipoteca, la entidad analizará tu caso. Los ingresos son uno de los elementos que tienen en cuenta y que influyen en la concesión o no del préstamo (incluso en las condiciones de la misma). Si la cuota mensual que te sale a pagar supera un tercio del total de tus ingresos (límite recomendado por el Banco de España) es muy probable que la entidad te ponga problemas. Otro punto que influye a la hora de solicitar una hipoteca son los gastos de cuotas de otros préstamos que se tengan en ese momento para realizar el cálculo.


Tus características personales y económicas son las que van a determinar la mejor financiación a tu alcance. Sin embargo, a la hora de pedir una hipoteca sí que hay algunas cuestiones que deberás analizar, de cara a decantarte por el producto que más se adapte a tus características. Uno de esos elementos fundamentales, el que, además, hace más o menos atractiva la hipoteca, es el interés. No solo tendrás que elegir el más competitivo, también deberás decidir entre un tipo fijo, variable o mixto.


Estudia qué plazo de amortización

es el más adecuado a tus características​

​​​​​​​​​​Otra de las cuestiones que tienes que estudiar en el momento de pedir una hipoteca es el plazo de amortización, es decir, en cuanto tiempo devolverás el dinero. En este tipo de operaciones, el periodo de vencimiento es más dilatado que en otros préstamos (la mayoría, entre 20 y 30 años), para que la cuota que pagues sea asumible. Para calcular el plazo más adecuado, tendrás que tener en cuenta tus ingresos actuales, pero también los futuros (ya que, si tienes una hipoteca variable, la mensualidad puede subir).


Ojo con los productos asociados

Cuando vayas a pedir una hipoteca, otro de los puntos que debes tener en cuenta son los productos y servicios asociados que pueden hacer que mantengas un mejor tipo de interés. Y es que, en muchas ocasiones, un tipo de interés bajo va acompañado de la contratación de productos y servicios (seguro de hogar, seguro de vidas, domiciliación de recibos o uso de tarjetas). Estudia bien todos estos detalles, incluidas las comisiones.


Si tienes en cuenta todos estos detalles y sigues estos pasos, seguro que tendrás más claro lo que necesitas y pedir una hipoteca te resultará menos complicado.

Sea porque te independizas, porque te quieres ir a vivir con tu pareja, porque te mudas de ciudad o porque tu familia ha crecido y necesitas una vivienda más grande, has decidido dar el paso de adquirir una vivienda. Es una de las decisiones económicas más importantes que puedes tomar. Por eso, en esta guía para comprar una casa te detallamos el proceso más común para solicitar una hipoteca y dar el gran paso.


Lo primero que debes hacer es calcular el presupuesto que quieres gastar en tu nueva casa. Para ello, ten en cuenta tus ahorros, tus ingresos actuales y los previsibles en el futuro, así como la hipoteca que te podrían conceder. Los préstamos más habituales suelen cubrir hasta el 80% del valor de tasación de la vivienda, aunque también existen hipotecas de hasta el 100%. Además del precio del inmueble, habrás de añadir los gastos asociados a la compra de la casa, y aquellos vinculados a la contratación del préstamo hipotecario.


Con el presupuesto orientativo en tu cabeza, es hora de consultar la oferta de inmuebles en compraventa en tu localidad. ¿Centro o afueras? ¿Piso o chalet? Factores a tener en cuenta son el precio medio del metro cuadrado en la zona, lo bien comunicada que esté con tu lugar de trabajo o si hay tiendas cerca, colegios, zonas de aparcamiento, parques, etc.


Eligiendo tu futuro hogar

Consultar la sección de anuncios del periódico, entrar en un portal web que recopile la oferta disponible en tu ciudad, visitar una agencia inmobiliaria o una promotora, o darse una vuelta por la zona deseada en busca de carteles de “se vende”, son algunas de las opciones que tienes para emprender la búsqueda de tu futuro hogar. También puedes consultar en Santander Inmuebles la oferta a distintos inmuebles.


Una vez seleccionadas varias propiedades que encajan con tu perfil, es hora de visitarlas. Si puedes, que alguien te acompañe; una segunda opinión te vendrá bien para ver detalles que se te pueden escapar. No te apresures a tomar una decisión; pide una segunda visita si lo necesitas. Fíjate en cuestiones como la superficie construida, la superficie útil y la superficie total de la vivienda; la distribución de la casa, las calidades de los acabados, la orientación, el estado de conservación (en el caso de que sea un piso de segunda mano); las instalaciones de gas, electricidad, agua y calefacción; si dispone de plaza de garaje y/o trastero…

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En el caso de que vayas a comprar directamente a un promotor sobre plano, es posible que puedas hacer modificaciones, como tirar algún tabique o sustituir algún acabado.​​​​​​​

Antes de formalizar la compra de una casa

Si una empresa inmobiliaria está gestionando la compraventa de tu nueva casa, será ella quien te informe de la situación de la vivienda y de la documentación que se necesita para cerrar la operación. En otro caso, es aconsejable que realices una serie de comprobaciones antes de firmar nada.


Entre ellas, acudir al ayuntamiento para consultar si algún planeamiento urbanístico pendiente de aprobación puede afectar de alguna manera a tu futura vivienda o entorno e influir en tu decisión de compra. Allí también podrás saber si el propietario está al corriente del pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) de la vivienda. Asimismo, deberás pasarte por el Registro de la Propiedad para comprobar quién es el titular actual de la propiedad que deseas adquirir y si esta tiene algún gravamen (como una hipoteca, un embargo, un arrendamiento…) o está libre de cargas.


Si vas a comprar un piso, consulta con el administrador de la comunidad de propietarios si el dueño está al corriente de los pagos, o si hay alguna derrama pendiente que pueda sumar nuevos gastos.


En resumen, si adquieres una vivienda nueva, necesitas tener:

  • El nombre o razón social del promotor, y el resto de sus datos.
  • Los planos de situación de la vivienda, su descripción y la memoria de calidades.
  • Los datos de inscripción en el Registro de la Propiedad.
  • El contrato de compraventa.

Si se trata de una vivienda usada, deberás disponer de los siguientes documentos:

  • El título de propiedad del transmitente.
  • Una nota simple del Registro de la Propiedad que recoja la titularidad y el estado de cargas de la vivienda.
  • El último recibo del IBI y de los servicios de agua, luz y gas.
  • Certificado de la comunidad de propietarios de que el propietario está al corriente del pago de los gastos.
  • La Inspección Técnica de Edificios (ITE), obligatoria en algunas comunidades para viviendas de más de 20 años de antigüedad.
  • El contrato de compraventa.










Y, si ya tienes claro toda la documentación y cuestiones claves para pedir un préstamo hipotecario, consulta las hipotecas de Banco Santander y escoge la que más se adapte a tus necesidades e intereses.


Tras hacer el papeleo, del que normalmente se encargará una gestoría, y firmar los contratos de compraventa y de la hipoteca, ¡enhorabuena!, ya eres propietario de tu nuevo hogar.





Antes de formalizar la compra de una casa

Si una empresa inmobiliaria está gestionando la compraventa de tu nueva casa, será ella quien te informe de la situación de la vivienda y de la documentación que se necesita para cerrar la operación. En otro caso, es aconsejable que realices una serie de comprobaciones antes de firmar nada.


Entre ellas, acudir al ayuntamiento para consultar si algún planeamiento urbanístico pendiente de aprobación puede afectar de alguna manera a tu futura vivienda o entorno e influir en tu decisión de compra. Allí también podrás saber si el propietario está al corriente del pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) de la vivienda. Asimismo, deberás pasarte por el Registro de la Propiedad para comprobar quién es el titular actual de la propiedad que deseas adquirir y si esta tiene algún gravamen (como una hipoteca, un embargo, un arrendamiento…) o está libre de cargas.


Si vas a comprar un piso, consulta con el administrador de la comunidad de propietarios si el dueño está al corriente de los pagos, o si hay alguna derrama pendiente que pueda sumar nuevos gastos.


En resumen, si adquieres una vivienda nueva, necesitas tener:

  • El nombre o razón social del promotor, y el resto de sus datos.
  • Los planos de situación de la vivienda, su descripción y la memoria de calidades.
  • Los datos de inscripción en el Registro de la Propiedad.
  • El contrato de compraventa.

Si se trata de una vivienda usada, deberás disponer de los siguientes documentos:

  • El título de propiedad del transmitente.
  • Una nota simple del Registro de la Propiedad que recoja la titularidad y el estado de cargas de la vivienda.
  • El último recibo del IBI y de los servicios de agua, luz y gas.
  • Certificado de la comunidad de propietarios de que el propietario está al corriente del pago de los gastos.
  • La Inspección Técnica de Edificios (ITE), obligatoria en algunas comunidades para viviendas de más de 20 años de antigüedad.
  • El contrato de compraventa.


Antes de formalizar la compra de una casa

Si una empresa inmobiliaria está gestionando la compraventa de tu nueva casa, será ella quien te informe de la situación de la vivienda y de la documentación que se necesita para cerrar la operación. En otro caso, es aconsejable que realices una serie de comprobaciones antes de firmar nada.


Entre ellas, acudir al ayuntamiento para consultar si algún planeamiento urbanístico pendiente de aprobación puede afectar de alguna manera a tu futura vivienda o entorno e influir en tu decisión de compra. Allí también podrás saber si el propietario está al corriente del pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) de la vivienda. Asimismo, deberás pasarte por el Registro de la Propiedad para comprobar quién es el titular actual de la propiedad que deseas adquirir y si esta tiene algún gravamen (como una hipoteca, un embargo, un arrendamiento…) o está libre de cargas.


Si vas a comprar un piso, consulta con el administrador de la comunidad de propietarios si el dueño está al corriente de los pagos, o si hay alguna derrama pendiente que pueda sumar nuevos gastos.


En resumen, si adquieres una vivienda nueva, necesitas tener:

  • El nombre o razón social del promotor, y el resto de sus datos.
  • Los planos de situación de la vivienda, su descripción y la memoria de calidades.
  • Los datos de inscripción en el Registro de la Propiedad.
  • El contrato de compraventa.

Si se trata de una vivienda usada, deberás disponer de los siguientes documentos:

  • El título de propiedad del transmitente.
  • Una nota simple del Registro de la Propiedad que recoja la titularidad y el estado de cargas de la vivienda.
  • El último recibo del IBI y de los servicios de agua, luz y gas.
  • Certificado de la comunidad de propietarios de que el propietario está al corriente del pago de los gastos.
  • La Inspección Técnica de Edificios (ITE), obligatoria en algunas comunidades para viviendas de más de 20 años de antigüedad.
  • El contrato de compraventa.










Y, si ya tienes claro toda la documentación y cuestiones claves para pedir un préstamo hipotecario, consulta las hipotecas de Banco Santander y escoge la que más se adapte a tus necesidades e intereses.


Tras hacer el papeleo, del que normalmente se encargará una gestoría, y firmar los contratos de compraventa y de la hipoteca, ¡enhorabuena!, ya eres propietario de tu nuevo hogar.





Es hora de hacer cuentas

​​​​​​​

Una vez comprobado que la documentación de la casa que deseas comprar está en orden, es el momento de echar cuentas. La compraventa de una vivienda lleva asociados una serie de gastos que corren por cuenta del comprador. En ellos se engloban los gastos de la inmobiliaria (si estás gestionando la compra a través de una), que varían dependiendo de la zona geográfica, y los gastos del notario (por hacer la escritura pública de la compraventa) y de inscribir el inmueble en el Registro de la Propiedad. En estos dos casos, son costes que están fijados por ley.


Además, si compras un piso nuevo, deberás pagar el IVA (el 10% para una vivienda libre y el 4% para una de protección oficial) y el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados, que varía en función de la comunidad autónoma (entre el 0,5 y el 1,5% del importe escriturado). En el caso de que se trate de una vivienda de segunda mano, pagarás el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, cuyo importe difiere según tu comunidad autónoma de residencia (entre el 6 y el 10%).


Y si a mayores tienes que pedir una hipoteca, deberás sumar los gastos de tasación, necesaria para calcular el valor de la vivienda, y en función de ese dato, acordar el importe del préstamo hipotecario. También debes incluir en el cálculo las comisiones de apertura y estudio de la hipoteca que te cobre la entidad bancaria.


Cómo pedir una hipoteca

​​​​​​​

Una vez encontrada tu vivienda, es hora de ir al banco y pedir una hipoteca. Si tienes dudas de cómo hacerlo, puedes consultar nuestra guía para calcular los gastos de hipoteca en la que recopilamos los aspectos esenciales (tipos de interés que se aplican, plazos de amortización, comisiones, productos asociados) que influyen en la decisión.


​​​​​​​Y, si ya tienes claro toda la documentación y cuestiones claves para pedir un préstamo hipotecario, consulta las hipotecas de Banco Santander y escoge la que más se adapte a tus necesidades e intereses.


Tras hacer el papeleo, del que normalmente se encargará una gestoría, y firmar los contratos de compraventa y de la hipoteca, ¡enhorabuena!, ya eres propietario de tu nuevo hogar.


  





Es hora de hacer cuentas

Una vez comprobado que la documentación de la casa que deseas comprar está en orden, es el momento de echar cuentas. La compraventa de una vivienda lleva asociados una serie de gastos que corren por cuenta del comprador. En ellos se engloban los gastos de la inmobiliaria (si estás gestionando la compra a través de una), que varían dependiendo de la zona geográfica, y los gastos del notario (por hacer la escritura pública de la compraventa) y de inscribir el inmueble en el Registro de la Propiedad. En estos dos casos, son costes que están fijados por ley.


Además, si compras un piso nuevo, deberás pagar el IVA (el 10% para una vivienda libre y el 4% para una de protección oficial) y el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados, que varía en función de la comunidad autónoma (entre el 0,5 y el 1,5% del importe escriturado). En el caso de que se trate de una vivienda de segunda mano, pagarás el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, cuyo importe difiere según tu comunidad autónoma de residencia (entre el 6 y el 10%).


Y si a mayores tienes que pedir una hipoteca, deberás sumar los gastos de tasación, necesaria para calcular el valor de la vivienda, y en función de ese dato, acordar el importe del préstamo hipotecario. También debes incluir en el cálculo las comisiones de apertura y estudio de la hipoteca que te cobre la entidad bancaria.


Cómo pedir una hipoteca

Una vez encontrada tu vivienda, es hora de ir al banco y pedir una hipoteca. Si tienes dudas de cómo hacerlo, puedes consultar nuestra guía para calcular los gastos de hipoteca en la que recopilamos los aspectos esenciales (tipos de interés que se aplican, plazos de amortización, comisiones, productos asociados) que influyen en la decisión.


​​​​​​​Y, si ya tienes claro toda la documentación y cuestiones claves para pedir un préstamo hipotecario, consulta las hipotecas de Banco Santander y escoge la que más se adapte a tus necesidades e intereses.


Tras hacer el papeleo, del que normalmente se encargará una gestoría, y firmar los contratos de compraventa y de la hipoteca, ¡enhorabuena!, ya eres propietario de tu nuevo hogar.


  





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